Segundas partes nunca fueron buenas (II PARTE)

El perdón pretende hacer lo que parece imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y consigue establecer un nuevo comienzo allí donde los comienzos parecían imposibles. Hannah Arnendt

(PARTE II: VÍNCULOS AFECTIVOS Y EL DUELO)

Continuamente en reuniones con amigas, en conversaciones que llegan a mis oídos en el metro y en el autobús, y sobre todo, en consulta, no paro de escuchar “como dice el refrán segundas partes nunca fueron buenas”. Y aunque, generalmente suelo estar de acuerdo con la sabiduría popular, he de reconocer que no siempre está en lo correcto y mucho menos si es del amor de lo que hablamos.  

Iniciar una relación (nueva o de nuevo) tras un “fracaso” sentimental no es sencillo y mucho menos cuando el miedo a cometer de nuevo viejos errores planea sobre la segunda pareja o cuando la rabia se apodera de nosotros por el dolor causado en el pasado. El miedo, la rabia, las sombras y los sentimientos producto del desamor no duran para siempre, y lo lógico, es que pasado un tiempo “todas” las personas recobren la capacidad de amar.  Pero desgraciadamente, en muchas ocasiones, no sucede así. Debido a que no hemos sido capaces de elaborar correctamente la pérdida y será únicamente en estos casos en los que tendrá razón la sabiduría popular. 

Muchas parejas cuando retoman una relación, intentan comenzar de nuevo desde allí donde lo dejaron pretendiendo simplemente dejar a un lado o evitando lo que les distanció, consiguiendo, en más o menos tiempo, la ruptura. La cuestión no está en hacer o dejar de hacer. Retome una relación o inicie una nueva, siempre he de tener claro para qué la establezco, qué espero de ella y del otro, qué he encontrado y en qué estoy dispuesto a ceder; y qué ideaciones, modelos y expectativas tengo de lo que ha de ser una pareja. No se trata de jugar al mismo juego, con las mismas reglas y los mismos jugadores, se trata de jugar a otro juego, con otras reglas y otros jugadores puesto que en el momento que una sola cosa se repita volveremos a cometer los mismos errores. Por lo tanto, si quiero reanudar o formar una relación tendré que ser capaz de establecer un vínculo nuevo, de otro modo y desde otra posición. 

Cuando damos otra oportunidad al amor, hemos de situarnos en un lugar distinto al anterior para enfrentarnos a él. Es decir, algo en mí ha debido de cambiar para poder evitar aquello que no funcionó, si yo soy otro la relación será otra. La transformación se produce si somos capaces de elaborar correctamente la pérdida de la relación pasada.  Si quiero que esta vez funcione algo que no funcionó tengo que dejarlo atrás y para ello será imprescindible aceptar y perdonar. Aceptar emocionalmente que aquella relación ha terminado y no hay cabida para ella en mi vida. Y perdonar, es decir, tener saldadas las cuentas, si yo creo que aún tengo algo por cobrar será casi imposible establecer un nuevo comienzo puesto que en cualquier momento querré cobrar la factura pendiente, y así las segundas oportunidades no son posibles. Solo serán viables en la medida que seamos capaces de establecer un nuevo comienzo, y todos estamos capacitados para ello, con una única condición unos necesitaremos ayuda y otros no. 

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  • Licenciada en Psicología experta en Sexología

    Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, con una formación continua, centrada especialmente en la mujer y en la pareja, se especializa en Sexología. Convencida de que cuando adquirimos el compromiso de ser nosotros mismos, es cuando realmente comenzamos a vivir nuestra vida. Ofrece sus servicios a las mujeres del CLUB ESENCIA DE MUJER para fomentar la aceptación de lo que sentimos y la vivencia positiva de las emociones que su expresión supone.

     

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