¿Necesito terapia sexual?
Parte II: acercamiento a la terapia sexual. "Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos". MAQUIAVELO
La terapia sexual atiende los problemas y las dificultades que se dan en la actividad erótica, en las interacciones, en la relación amorosa, en el bienestar de la pareja y en las vivencias relacionadas con nuestra sexualidad, con el fin de que los sexos se conozcan, que aprendan cómo son y cómo funcionan, se acepten, que sean felices con cómo son y que expresen su erótica de modo satisfactorio, disfrutando con lo que hacen. Si bien, estos problemas y dificultades que se dan “entre las sábanas” parecen ser cada vez más frecuentes, en parte, por la vida que llevamos, y cada vez más son las demandas de atención clínica sexual, son aún muchos los que no llegan a tomar la decisión de acudir a terapia. Bien porque piensan que su problema no puede resolverse y nadie les puede ayudar, bien porque no saben dónde acudir o les es muy difícil hablar de ello.
Son muchas las dificultades que la terapia sexual ayuda a superar, no es mi objetivo en este artículo describir los múltiples problemas que se pueden dar, simplemente presentar los que con más frecuencia son tratados con éxito en las consultas de los sexólogos. Estos son, los relacionados con el deseo, la excitación, el orgasmo y la dificultad de coito, en las que la causa no es estrictamente orgánica. Así como aversiones, fobias y las consecuencias de abusos y violencia sexuales.
Es decir, sería aconsejable acudir a un sexólogo cuando:
- Sentimos que la frecuencia de nuestras relaciones es baja o hemos perdido el interés erótico, ya sea por ausencia o disminución del deseo debido a la rutina, el cansancio, el estrés… y alguno de los miembros de la pareja lo vive como un problema.
- No se consigue tener o mantener la erección, en el caso de los hombres o se tienen dificultades de lubricación, en las mujeres.
- La eyaculación se produce antes de la penetración o unos segundos después, en casi todas las relaciones.
- Existe ausencia de orgasmo en la mayoría de las relaciones eróticas y esto crea malestar.
- Se siente dolor, ardor y/o sensación de escozor en la vulva o en el interior de la vagina durante la penetración y el desarrollo del coito.
- Es muy difícil o imposible la penetración.
- Se tiene una sensación de malestar durante o después de una relación erótica.
- Existe una sensación persistente de miedo, repulsión, asco, disgusto y ansiedad ante la posibilidad de cualquier práctica erótica.
- Se han vivido experiencias sexuales traumáticas o negativas.
- Se sienten intensos sentimientos negativos al ser tocado antes o durante las relaciones eróticas.
- Ante cualquier dificultad que se presenta en la relación erótica que genere malestar y problemas en la relación de pareja.
Hoy en día, la terapia sexual, propone un proceso terapéutico centrado en la persona, con una visión global de los problemas, enmarcándolos en los sentimientos, personalidad, educación y hábitos de vida de quien los sufre, y sobre todo, situándolos dentro del contexto de la relación de pareja. Dejando atrás la mera prescripción de recetas posturales y mecanicistas o las causas secretas y misteriosas de conflictos inconscientes, de tiempos pasados.
A la hora de acudir a un sexólogo, hay que tener en cuenta que dar con la persona adecuada es el primer paso de nuestro éxito terapéutico. Un criterio fiable de la idoneidad del profesional será su formación y experiencia. En cuanto a sus conocimientos, es indispensable que el terapeuta sexual tenga formación en Sexología. En España, esta se cursa en un Tercer Ciclo Universitario, es decir, un máster o doctorado que requiere la titulación universitaria previa de psicología o medicina. En lo que a la experiencia se refiere, no seremos consciente de ella hasta que pasemos por consulta, cuando así sea, la percibiremos cuando el terapeuta es capaz de crear un clima especial de comprensión, confianza, cercanía, honestidad e intimidad en la consulta.
Vivimos en la era de la Comunicación, de Internet, de las redes sociales, en la que disponemos de mucha más información que antes, en la que estamos constantemente conectados a los otros y la vida de las personas llenan programas de televisión y los muros de las redes sociales. Y sin embargo, en lo que a algunos aspectos de la sexualidad respecta seguimos guardando silencio. A pesar de que constantemente hablamos de “sexo”, son pocos o casi ninguno, los que expresan sus problemas, sus necesidades y sentimientos reales respecto a su sexualidad, puesto que es muy difícil hablar de ello viviendo en la sociedad de la apariencia que convierte en un desafío ser conscientes de nuestras necesidades y limitaciones, ser capaces de hablar y pedir ayuda cuando es necesario.
Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, con una formación continua, centrada especialmente en la mujer y en la pareja, se especializa en Sexología. Convencida de que cuando adquirimos el compromiso de ser nosotros mismos, es cuando realmente comenzamos a vivir nuestra vida. Ofrece sus servicios a las mujeres del CLUB ESENCIA DE MUJER para fomentar la aceptación de lo que sentimos y la vivencia positiva de las emociones que su expresión supone.




