Trucos para prevenir el dolor de espalda
El dolor de espalda es uno de los problemas de salud más frecuentes en la población actual. Todas hemos sufrido en algún momento esta molestia. En muchos casos el dolor se resuelve de forma espontanea pero en la mayoría de personas el dolor se mantiene de forma constante. No es sólo un problema de personas mayores, según un estudio en 85,5% de las mujeres de entre 25 y 35 años padecen molestias en la espalda.
Hay multitud de causas por las que se sufre dolor de espalda pero tal vez la más común sea una sobrecarga del cuerpo. Los problemas de estrés hacen que nuestro cuerpo reaccione. El dolor más común se localiza en la zona lumbar.
Según los científicos las personas que expresan sus sentimientos y gestionan bien sus fustraciones tienen siete veces menos probabilidades de sufrir dolor de espalda que las personas que no exteriorizan sus sentimientos.
Los dolores de espalda también se producen, obviamente, por las malas posturas del cuerpo y la columna. Por ejemplo, para levantarte de la cama túmbate de espaldas y muévete hasta el borde de la cama. Colócate de lado y saca las piernas de la cama y apoya los pies en el suelo. Incorpórate de lado, ya que de esta manera no se fuerza la espalda.
Si tu trabajo te obliga a estar sentada, debes sentarte correctamente en la silla. Ocupa la mayor parte de la superficie de la silla, regúlala para conseguir que el codo forme un ángulo de 90 grados cuando apoyas los brazos sobre la mesa. Las rodillas también tienen que formar un ángulo de 90 grados y los pies deben estar apoyados en el suelo. Intenta no permanecer más de 20 minutos sin levantarte.
Además intenta no llevar un bolso muy pesado. Muchas veces no utilizamos ni la mitad de cosas que llevamos, debemos seleccionar lo importante para no dañar nuestra espalda.
Otra consideración importante es saber elegir bien nuestra talla de sujetador. Llevar una talla pequeña es malo para la salud. Tampoco debes llegar tacones demasiado altos a diario, además de ser perjudiciales para la espalda también lo son para los tobillos. A la larga puedes sufrir consecuencias.
Tu espalda mejorará si sigues estos sencillos consejos. Sólo hay que tener un poquito de voluntad y ser conscientes de los problemas que pueden traernos tener malos hábitos.
Mi padre es médico y psicoanalista, desde muy pequeña oía hablar en la mesa de diagnósticos, curaciones y tratamientos que a mí me parecían extraordinarios y casi milagrosos. El amor y la pasión con que se hablaba en aquella casa de la Medicina y del Psicoanálisis, me llevaron a estudiar la carrera de Medicina, donde comprobé por mí misma que en las Facultades de esta disciplina, no se le da al psiquismo la importancia que merece, y que el fracaso de muchos tratamientos médicos se produce por no incluir lo psíquico.
Ya amaba la Medicina cuando ingresé en la facultad, pero me iba enamorando cada vez más de ella con el transcurso de los años. En segundo de Medicina, empecé a estudiar Psicoanálisis y me especialicé primero en Medicina Interna, y después en Medicina Psicosomática o en como ciertos conflictos, angustias y tristezas, terminan enfermando el cuerpo. Había conseguido así unir dos de mis amores: El Psicoanálisis y La Medicina.




