¿Comunicación no verbal?
Somos cuerpo y psiquismo, ambos inseparables, cada pensamiento, afecto, emoción va acompañado de sus cambios faciales y corporales. Los estudiosos del lenguaje gestual reconocen una serie de emociones básicas: La tristeza, la alegría, el enfado o la ira, el miedo, la sorpresa, etc.Todas ellas tienen un afecto, una frase que los determina y una sensación corporal concomitante.
En la tristeza es habitual tener la boca con las comisuras hacia abajo, los ojos entrecerrados, a veces llorosos, etc. De más está decir que esto es una generalidad demasiado general, es decir, cada uno entristece a su particular manera, y hay quien se enfada cuando está triste, por ejemplo. Pero ¿quién dijo que estos cambios faciales y de la actitud corporal son comunicación no verbal? En el hombre no existe nada que no sea pasado por la palabra, lo no verbal no existe, si yo no tuviera la noción de tristeza y los cambios faciales a ella asociados ¿cómo iba a interpretar la tristeza en un rostro?
Es gracias a la palabra tristeza que puedo leer que hay tristeza. El humano habla, y habla con todo su ser, dice, y cuando hay quien lea esos gestos, esos gestos son palabras, se leen a través de la palabra y dicen mucho de quien los realiza. Pero ni el más inteligente de los hombres sabría a qué situación responde esa tristeza si el hombre no pudiera pronunciar la frase que la nombra. El tono tembloroso de la voz, los titubeos, los lapsus, nos dicen algo del que habla, al menos, que en eso de lo que habla, algo lo hace temblar.
Mi padre es médico y psicoanalista, desde muy pequeña oía hablar en la mesa de diagnósticos, curaciones y tratamientos que a mí me parecían extraordinarios y casi milagrosos. El amor y la pasión con que se hablaba en aquella casa de la Medicina y del Psicoanálisis, me llevaron a estudiar la carrera de Medicina, donde comprobé por mí misma que en las Facultades de esta disciplina, no se le da al psiquismo la importancia que merece, y que el fracaso de muchos tratamientos médicos se produce por no incluir lo psíquico.
Ya amaba la Medicina cuando ingresé en la facultad, pero me iba enamorando cada vez más de ella con el transcurso de los años. En segundo de Medicina, empecé a estudiar Psicoanálisis y me especialicé primero en Medicina Interna, y después en Medicina Psicosomática o en como ciertos conflictos, angustias y tristezas, terminan enfermando el cuerpo. Había conseguido así unir dos de mis amores: El Psicoanálisis y La Medicina.




