¡NUEVA SECCIÓN DE SALUD! Hablamos de Amor y Salud

Bienvenidas a la sección de Salud. ¿Qué podéis consultarme aquí? Esta puede ser una pregunta que os hagáis.

Como soy psicoanalista, me podéis consultar sobre cualquier tipo de problema psíquico: depresión, ansiedad, fobias, baja autoestima, neurosis obsesiva, etc. Pero dada mi condición de Médico Internista y mi especialidad en Medicina Psicosomática, podéis preguntarme sobre cualquier síntoma corporal que notéis y os extrañe, si queréis una segunda opinión sobre algún diagnóstico, si queréis saber algo más sobre algún medicamento o vacuna que os hayan recetado o sobre alguna enfermedad que os hayan diagnosticado. La fibromialgia, el síndrome de colon irritable, el síndrome de fatiga crónica, son enfermedades que conozco a fondo.

Podéis comentarme algún problema que tengáis en la empresa debido a “tempestades emocionales”. Y si tenéis problemas con la pareja o sexuales, os puedo aconsejar también.

Ahora inauguro la sección con el primero de mis artículos. 

 

Amor y salud: Diez consejos para hacer durar el amor

Es evidente que el amor es una importante fuente de autoestima, Freud nos advierte que “un intenso egoísmo protege contra la enfermedad; pero, al fin y al cabo, hemos de comenzar a amar para no enfermar y enfermamos en cuanto una frustración nos impide amar”. Por eso hoy nos preguntamos: ¿Cómo hacer que el amor dure, o cómo hacer para que para  el otro sea agradable permanecer al lado de uno? Obviamente, esto no son recetas, cada pareja tiene sus pactos singulares, pero podemos aventurar algunos consejos generales: 

  1. Algo muy importante es tener algún proyecto en común además del amor, el amor solo no suele bastar.
  2. Otra cosa fundamental es no exigir a la pareja renuncias extremas, porque donde empieza la renuncia, empieza la venganza.
  3. La libertad no te la da nadie, uno se la toma, no hay que oponerse a que el otro tome su libertad, que haga sus cosas fuera de la pareja.
  4. Otra cuestión es la tolerancia de las diferencias, a veces hay un afán de igualdad que termina con la pareja, o ella le quiere imponer a él o él a ella su manera de ser y de hacer.
  5. Otra idea que hay que evitar es la de la pareja como paño de lágrimas. La idea falaz de que “mi marido me tiene que aguantar, porque para eso es mi marido, o mi mujer me tiene que aguantar, porque para eso es mi mujer”. Si queremos cuidar al otro y que nos dure, mejor no agobiarle demasiado con nuestros problemas constantemente. Si tenemos demasiados problemas, y necesitamos hablarlos, no usemos de terapeuta a la pareja, porque no nos resolverá los problemas y “se quemará”, consultemos a un psicoanalista.
  6. Otra cosa importante es que no pase a segundo lugar el amor al compañero o compañera, (esto es más frecuente en mujeres), cuando llegan los hijos, eso  no le hace bien ni a la pareja ni a los hijos.
  7. Evitar involucrar  a familiares en conflictos de la pareja, eso siempre empeora las cosas. Lo que se produce en la pareja, hay que intentar resolverlo en la pareja, y en todo caso con la ayuda de un psicoanalista.
  8. Un error muy frecuente es centrar toda la felicidad y todas las satisfacciones en la pareja, exigirle a la pareja que sea tu amante, tu amigo, tu psicólogo, tu asesor… esa exigencia no hay quien la aguante, y así nadie da la talla.  Las relaciones de ambos miembros fuera de la pareja, enriquecen la pareja.
  9. La sexualidad también es importante, no hacerle al otro lo que te gusta que te hagan a ti, averiguar qué le gusta al otro. Y cuando hay algún problema: impotencia, eyaculación precoz, frigidez, no dejar de consultar a un psicoanalista.
  10. Hay que aprender a conversar. Y para conversar, hay que escuchar al otro. La conversación no es interrogar al otro sobre cada actividad que realiza, no es reprocharle todo lo que no nos gusta, es conversar, hablar, sin pretender convencer al otro, decir mi parecer, escuchar el parecer del otro. Las parejas que hablan, permanecen juntas más tiempo.  
Si habéis llegado, muchas gracias por leerme. Será un placer atender vuestras consultas. 

 

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  • Médico especialista en Medicina Interna

    Mi padre es médico y psicoanalista, desde muy pequeña oía hablar en la mesa de diagnósticos, curaciones y tratamientos  que a mí me parecían extraordinarios y casi milagrosos. El amor y la pasión con que se hablaba en aquella casa de la Medicina y del Psicoanálisis, me llevaron a estudiar la carrera de Medicina, donde comprobé por mí misma que en las Facultades de esta disciplina, no se le da al psiquismo la importancia  que merece, y que el fracaso de muchos tratamientos médicos se produce por no incluir lo psíquico.  

    Ya amaba la Medicina cuando ingresé en la facultad, pero me iba enamorando cada vez más de ella con el transcurso de los años.  En segundo de Medicina, empecé  a estudiar Psicoanálisis y me especialicé primero en Medicina Interna, y después en Medicina  Psicosomática o en como ciertos conflictos, angustias y tristezas, terminan enfermando el cuerpo. Había conseguido así unir  dos de mis amores: El Psicoanálisis y La Medicina.

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