Mi padre es médico y psicoanalista, desde muy pequeña oía hablar en la mesa de diagnósticos, curaciones y tratamientos que a mí me parecían extraordinarios y casi milagrosos. El amor y la pasión con que se hablaba en aquella casa de la Medicina y del Psicoanálisis, me llevaron a estudiar la carrera de Medicina, donde comprobé por mí misma que en las Facultades de esta disciplina, no se le da al psiquismo la importancia que merece, y que el fracaso de muchos tratamientos médicos se produce por no incluir lo psíquico.
Ya amaba la Medicina cuando ingresé en la facultad, pero me iba enamorando cada vez más de ella con el transcurso de los años. En segundo de Medicina, empecé a estudiar Psicoanálisis y me especialicé primero en Medicina Interna, y después en Medicina Psicosomática o en como ciertos conflictos, angustias y tristezas, terminan enfermando el cuerpo. Había conseguido así unir dos de mis amores: El Psicoanálisis y La Medicina.




