Cómo afecta el uso del tacón alto

Zapatos: ese complemento que nos otorga un aire de elegancia y distinción,  esa artículo que a la mayoría nos vuelve locas, sobre todo, si tienen un buen tacón, que nos hace sentirnos más altas y esterilizadas. 

Pero la coquetería de usar habitualmente zapatos de tacón puede traernos serios problemas en nuestra salud.  La mayoría afectan al aparato locomotor. Los más habituales son:

1. Neuroma de Morton. Es una inflamación de las ramas nerviosas de la planta del pie.´

2. Hallux Valgus, conocido como juanete. Es una desviación del dedo gordo del pie como consecuencia de la deformación de la articulación. También puede aparecer como herencia familiar.

3. Dedo martillo. Deformación de algún dedo del pie en forma de garra. Requiere cirugía para corregirlo. 

4. Inestabilidad del tobillo. Facilidad para doblarse la articulación hacia la parte externa. Esto produce esguinces repetitivos. 

5. Inflamación del tendón de Aquiles. Los músculos de la pantorrilla hacen fuerza con el pie para caminar o ponerse de puntillas y están conectado en el talón. Con tacón el movimiento de estos músculos es más trabajosos y puede producir inflamación.

6. Dolores de espalda y cuello. Debido a que se altera la correcta alineación de la columna vertebral.

 

Altura del tacón

Los traumatólogos y fisioterapeutas comentan que la altura del tacón varía con la edad de la mujer. Lo mejor es emplear un tacón que no supere los 3 centímetros. A pesar de ello, algunos especialistas aseguran que las mujeres menores de 50 años pueden usar tacones de hasta 5 centímetros. Las que superen esta edad no es recomendable que se pongan más de 2,5 centímetros. 

Médico especialista en Medicina Interna

Mi padre es médico y psicoanalista, desde muy pequeña oía hablar en la mesa de diagnósticos, curaciones y tratamientos  que a mí me parecían extraordinarios y casi milagrosos. El amor y la pasión con que se hablaba en aquella casa de la Medicina y del Psicoanálisis, me llevaron a estudiar la carrera de Medicina, donde comprobé por mí misma que en las Facultades de esta disciplina, no se le da al psiquismo la importancia  que merece, y que el fracaso de muchos tratamientos médicos se produce por no incluir lo psíquico.  

Ya amaba la Medicina cuando ingresé en la facultad, pero me iba enamorando cada vez más de ella con el transcurso de los años.  En segundo de Medicina, empecé  a estudiar Psicoanálisis y me especialicé primero en Medicina Interna, y después en Medicina  Psicosomática o en como ciertos conflictos, angustias y tristezas, terminan enfermando el cuerpo. Había conseguido así unir  dos de mis amores: El Psicoanálisis y La Medicina.

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