Coaching profesional: Cómo afrontar una entrevista de trabajo

Después de realizar nuestro curriculum y enviarlo a unas cuentas ofertas, llega la esperada llamada de ese trabajo que tanto deseamos.  Si se ponen en contacto con nosotros es porque a la emrpesa le ha interesado lo que pudieron ver escrito en un papel. Y es aquí cuando comienza el proceso de preparación para la entrevista, momento en el cual tendremos que demostrar nuestra valía profesional y personal. 

Antes de la entrevista: 

1. Todo en esta vida se aprende con la práctica. Cuantas más entrevistas hagas mejor te saldrán. A pesar de ello, puedes hacer un pequeño ensayo con tus amigos o familiares. 

2. Es importante que memorices tu curriculum, porque la empresa comprobará que lo que has escrito es cierto. Es conveniente que lleves un curriculum impreso por si al entrevistador se le ha extraviado. 

3. Debes informarte sobre la compañía con la que tienes concertada la entrevista, mira su página web, a qué se dedican, su historia, noticias,  etc. 

4. Planifícate. Busca la dirección del lugar, infórmate de cómo llegar, del transporte público, la distancia qué debes caminar, el tiempo meteorológico… Es importante que llegues puntual, lo ideal es no llegar demasiado pronto, unos 10 o 15 minutos antes es lo aconsejable

5. Recuerda que no estás buscando trabajo, estás buscando trabajar en esa empresa y en ese puesto.  

6. Cuida tu presencia personal. Para ejecutivos o administrativos es indispensable que lleves un traje formal. Los zapatos tienes que estar bien limpios y no es bueno abusar del maquillaje ni de los accesorios. 

 

La entrevista

1. Explícate con claridad y convicción. Detecta si logras atraer su atención, hacerte entender. Según vaya mostrando interés puedes extenderte más o menos.

2. El lenguaje no verbal.  Evita mirar hacia el suelo o desviar la mirada cuando te pregunten algo, es indicación de que no estamos seguros de lo que hablamos. Es bueno dirigirnos al entrevistador mirándole a los ojos, para demostrarle seguridad. No debemos ocultar nuestras manos ni meterlas en los bolsillos. Tampoco cruzar los brazos. 

3. Se natural. Es fundamental calmar los nervios y mostrarse seguro y tranquilo.  Usaun lenguaje formal, no utilices muletillas y piensa un segundo antes de hablar.  No utilices palabras rebuscadas. Evita abusar del lenguaje técnico, muchas veces el entrevistador no pertenece al área donde vamos a trabajar.  En resumen, ten confianza y se tú misma. 

4. Referencias al curriculum. Probablemente habrán leído cientos de curriculums, así que haz referencias de tus puntos fuertes.  Recuerda, menciona y relaciona experiencias laborales. Además, es aconsejable que destaques tus cualidades y habilidades y que expreses tus ambiciones y proyectos. Puedes destacar además lo qué tú puedes aportar a la empresa.

5. Educación. Se educado y respetuoso y bajo ningún concepto interrumpas al entrevistado. Apaga el móvil. 

6. Pregunta las dudas. No te limites a contestar, puedes preguntar lo que necesites saber, como las características del puesto o las funciones. Demostrarás tu preocupación y preparación con respecto al puesto. 

7. Da la vuelta a tus puntos débiles. Por ejemplo, si eres mayor puedes decir algo así como: “Mi edad puede parecer un inconveniente, pero puedo demostrar mis ganas de aprender y trabajar para aplicar los conocimientos de la carrera”.

 

Después de la entrevista

Puedes anotar tus impresiones para evaluarte y sacar el máximo provecho a las entrevistas. Ganarás experiencia y no cometerás los mismos errores en próximas ocasiones. 

Con estos consejos afrontarás mejor las entrevistas de trabajo. Recuerda siempre que tú vales, que tú puedes conseguirlo porque te has preparado para ello y porque tu formación y experiencia así lo demuestran. Acude siempre con una actitud positiva. ¡Mucha suerte y ánimo!

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  • Experta en Coaching

    Coach experta en liderazgo de mujeres por lo que se dedica en cuerpo y alma a posibilitar que cientos de mujeres alcancen todas las metas que sueñan.

    “La mayoría de las mujeres de hoy en día, por más inteligentes y competentes que sean, se sienten incapaces de ejercer un control total sobre sus vidas. Si trabajan no están con su familia del modo que quisieran, si no trabajan porque no se sienten realizadas como profesionales aunque les dedique tiempo a su familia, y así miles de combinaciones hasta el infinito… Al final, las mujeres acaban haciendo más por los demás que por ellas mismas y esto, tarde o temprano, nos pasa factura: la culpa te vuelve impotente y la vergüenza sólo te impide avanzar.

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