Dentro del coaching personal se está desarrollando un técnica que parece que funciona muy bien. Es conocida como EFT (Emotional Freedom Tecnique) y es algo así como la acupuntura para las emociones, sin agujas.
Sirve para eliminar el malestar emocional, estimulando determinados puntos de acupuntura de los meridianos de energía a través de suaves golpecitos con las yemas de los dedos, mientras se permanece enfocado en un problema específico.
Los expertos aseguran que es muy eficaz para liberar aquellas emociones que paralizan a los pacientes. A veces, los que limita avanzar y lograr objetivos es el miedo a la incertidumbre. Con la EFT hay una liberación emocional que facilita el logro de objetivos dentro de una proceso de coaching.
La EFT comienza por extraer lo mejor de una situación difícil. Algunas de las frases que se utilizan son:
“Aunque (la situación difícil) me hace sufrir, me amo y me acepto completa y profundamente. Aunque no se cómo superar esta situación, me amo y me acepto completa y profundamente. Aunque lo que ha sucedido no me permite salir adelante en mi vida, me amo y me acepto completa y profundamente”.
“Me abro a la posibilidad de que tras esta situación desagradecida se esconde un regalo para mí. Me abro a la posibilidad de que puedo aprender de esta situación algo para mejorar mi vida. Abro mi visión y tomo mi poder personal, tomando las riendas de mi vida”.
Después de la concienciación se desarrolla la etapa esencial del EFT, donde se focaliza y se hace palpable el dolor. Hay tres rondas y vamos a ejemplificar como serían:
Primera ronda: emociones y miedos que nos desata el problema.