Acupuntura y fertilidad, unidos hacia el éxito
Son muchos los desórdenes o enfermedades que pueden ser aliviados e incluso mejorados por la acupuntura, una técnica milenaria de la medicina china consistente en aplicar agujas de acero muy finas en determinados puntos de la piel para tratar de reequilibrar la energía del cuerpo. No solo rinitis, menopausia, tabaquismo o cefalea (entre otras) pueden tratarse con la acupuntura, ahora la infertilidad se agrega también a la lista de indicaciones de esta técnica oriental.
Los problemas de fertilidad tratan de ser paliados por la inseminación artificial. Este procedimiento, que suele ser la primera opción para las parejas jóvenes cuando se encuentran en esta situación, consiste en extraer el semen del hombre e implantarlo de forma artificial en la cavidad uterina de la mujer. Cuando esto no funciona, se acude a la fecundación in vitro (FIV), un tratamiento en el que se produce la unión del óvulo y el espermatozoide en el laboratorio y, una vez fecundado, el embrión se implanta en el útero de la mujer.
Es en esta última técnica en la que se ha demostrado que la acupuntura puede ser de gran utilidad. Esta ayuda a regular la circulación sanguínea de los ovarios y el útero, favoreciendo la implantación del embrión. Además, es útil para regular las hormonas, estimular el endometrio y preparar, en general, a la paciente para la transferencia del embrión.
No solo ayuda físicamente
Por si esto parece poco, además de sus beneficios físicos la técnica de las agujas en la reproducción asistida ayuda también a nivel psicológico, pues ayuda a reducir el estrés que en ocasiones genera problemas de fertilidad y que influye de manera negativa en la consecución del embarazo, además de ser una de las causas de abandono del tratamiento.
Esta técnica, prácticamente indolora, que se aplica desde hace más de diez años en China para tratar problemas de fecundidad, ha conseguido que 12 de las 18 mujeres que se han tratado con acupuntura en el centro Body Help de la Salud y el Deporte, en Barcelona, estén embarazadas, tras una terapia de unos tres meses.
Nació en Madrid en 1986. Desde pequeña sintió una gran curiosidad por el mundo que le rodeaba, lo que de mayor se tradujo en una vocación: la periodística. Por ello decidió aprender el oficio y en 2004 entró a formar filas de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, de donde saldría ya licenciada cinco años más tarde.




