El día 13 de abril es el día internacional del beso, por eso vamos a ver algunos datos sobre este acto tan antiguo como la vida misma.
¿Sabías que hay una ciencia dedicada al estudio del beso? Pues sí, es la filematología y se encarga del estudio de sus orígenes, formas, tipos…
Vamos a empezar por sus orígenes. Al parecer, desde el principio de los tiempos las madres han mostrado afecto a sus hijos mediante los besos, aunque también se atribuye a las tendencias caníbales (mordisco amoroso), el impulso de succión del bebé al mamar o la costumbre de las tribus primitivas de olfatearse. Otra teoría explica que su origen podría estar en el hombre de Cromagnon, o mejor dicho en la mujer, que alimentaba a sus hijos masticando la comida y dándosela desde su boca. Hay muchas teorías, pero la primera prueba data del 2.500 A.C. y se trata de un beso esculpido en las paredes de los templos de Khajuraho en la India.
En cuanto a su significado, vamos a ver algunos de los más curiosos. Dependiendo de la cultura y de la época un beso puede significar cosas distintas. Por ejemplo, entre los persas de la Antigüedad, los hombres se daban besos en la boca, pero solo valía para personas de un mismo rango social. Si dos hombres eran considerados jerárquicamente inferiores, el beso debía ser dado en el rostro.
Hasta la segunda mitad del siglo IV a.C., los griegos sólo permitían besos en la boca entre padres e hijos, hermanos o amigos muy próximos. El filósofo Platón declaraba “sentir gozo al besar”. Por su parte, en la cultura celta se creía que el beso incluso tenía propiedades curativas.