Café, estrés y peso.

Al café se le ha considerado durante mucho tiempo como un aliado para la pérdida de peso, fundamentalmente porque aporta pocas calorías y activa el metabolismo.

Nuevas investigaciones demuestran lo contrario, conociendo el comportamiento del café en el cuerpo en distintas situaciones y actitudes respecto a la actividad habitual.

El café estimula la producción de cortisol, una hormona relacionada con la respuesta al estrés. Cuando nos estresamos el cortisol eleva la presión sanguínea y acelera el metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas. Para hacer esto, aumenta el nivel de glucosa en sangre para que los músculos y las células optimicen su rendimiento. Este incremento de glucosa en sangre hace sentirnos con más hambre y por tanto se tiende a comer más

Debido a que generalmente este estrés no proviene por un aumento de la actividad física sino mental, el cuerpo no gasta el exceso de calorías que se ingieren y por tanto se tiende a ganar más peso.

Cuando la situación de estrés es puntual, una vez superada la emergencia los niveles hormonales de cortisol y los procesos fisiológicos vuelven a la normalidad, pero si se mantienen elevados los niveles de cortisol con la toma continuada de café como es muy frecuente hoy en día debido al ritmo de vida que llevamos, al ser el único proveedor de glucosa del cerebro tratará de conseguirla por diferentes vías, bien sea destruyendo tejidos, proteínas musculares, ácidos grasos y cerrando la entrada de glucosa a los otros tejidos.

Los síntomas relacionados con niveles elevados de cortisol son:

La cerveza, beneficiosa en el embarazo y la lactancia

El libro ‘Mujer, Ginecología y cerveza’, editado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, pone de manifiesto los numerosos beneficios para la salud del consumo moderado de cerveza. Así, y de acuerdo con este manual, el silicio, un mineral que contiene la cerveza, resulta beneficioso durante etapas clave en la vida de la mujer como el embarazo, la lactancia y la menopausia.

Como ha explicado Tirso Pérez, coordinador del libro, la cerveza es una bebida que se elabora con ingredientes naturales y contiene vitaminas como ácido fólico, fibra y minerales como el mencionado silicio, magnesio, potasio y sodio, por lo que resulta más beneficiosa que el vino.

La cerveza es una importante fuente de ácido fólico, una vitamina que se recomienda tomar cuando se comienza a planear el embarazo porque disminuye el riesgo de malformaciones congénitas en el bebé. Por ello, este especialista recomienda el consumo de cerveza sin alcohol a embarazadas y lactantes, porque esta bebida reduce el estrés oxidativo y beneficia tanto a la madre como al bebé.

 

La cerveza también contribuye a prevenir las afecciones asociadas al descenso de estrógenos que se produce durante la menopausia

Este mismo efecto antioxidante es el que beneficia a la mujer durante la menopausia porque contribuye a prevenir las afecciones asociadas al descenso de estrógenos que se produce durante este periodo. Incluso existen estudios científicos que han mostrado que la ingesta de fitoestrógenos naturales como los que contiene la cerveza a través de la dieta puede conseguir retrasar la aparición de la menopausia en alrededor de dos años.

Las bondades de la grasa "bronceada"

Jano es ese dios de la mitología romana que tenía dos caras mirando en direcciones opuestas. A este dios se le han otorgado muchos atributos relacionados con la dualidad, y si echamos la vista atrás (emulando una de sus caras) a la historia de la exploración científica, deberíamos entronizarlo también como el dios de la investigación (sobre todo nutricional). ¿Qué otro dios podría respaldar que lo que ayer era bueno hoy es malo o que lo que ayer era verdad hoy ya no lo es?

Acordémonos del colesterol, que saltó a la fama con la maldición de ser el responsable máximo de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, hoy en día hablamos del colesterol 'bueno' y del colesterol 'malo'. Igualmente hablábamos recientemente en esta sección de cómo las grasas alimentarias ya no tenían el estigma generalizado de antaño y que las había malas (trans), menos buenas (saturadas) y buenas (monoinsaturadas y poliinsaturadas).

En los últimos días, Jano ha amparado también otro tipo de grasa, la corporal, esa que en la sociedad actual muchos vamos acumulando de una manera excesiva e indeseada. Una grasa que en el pasado remoto de la especie humana era, por el contrario, necesaria e incluso venerada ya que podía ser la diferencia entre la supervivencia y la muerte en los tiempos de hambruna.

Esa grasa, sabemos ahora, también viene en dos 'sabores' o mejor diríamos 'colores'. La menos buena, o grasa blanca, que sirve de almacén de energía; y la buena que es la grasa marrón (o parda) que consume energía. En nuestra especie, la primera es la más común y la segunda se pensaba que sólo existía en los bebés, pero más recientemente se ha demostrado que también existe en los adultos, sobre todo en la zona profunda del cuello y sus alrededores.

Los ácidos grasos omega-3 ayudan a frenar el deterioro del envejecimiento

Algunos ácidos grasos omega-3 que tiene el pescado pueden ayudar a frenar el deterioro que causa el envejecimiento, según un estudio del British Science Festival.

Los resultados de la investigación mostraron que las mujeres de más de 65 años que consumieron omega-3 podían conseguir casi el doble de masa muscular tras la práctica de ejercicio en comparación con quienes tomaron aceite de oliva.

La masa muscular se va reduciendo a medida que envejecemos. A este proceso se le llama sarcopenia. Pero el avance de la sarcopenia puede frenarse tomando las cantidades adecuadas de proteínas y practicando deporte habitualmente.

El omega-3 se encuentra sobre todo en los pescados azules y además es bueno para otros aspectos de salud, como el aparato circulatorio. Tiene propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias y es bueno para los dolores de la menstruación.

Además, un estudio desarrollado por la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) indica que comer pescado al menos una vez a la semana puede mejorar la salud cerebral y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas y el Alzheimer. Toma pescado y mejora tu calidad de vida.

Fuente: Puleva Salud.

Reglas para perder peso. Te será más fácil.

Para perder peso siempre hay dos opciones: la vía rápida y menos saludable en la que suprimimos comidas y nutrientes y conseguimos perder peso a corto plazo pero rápidamente lo recuperaremos o la vía más lenta, razonable y saludable, en la que se mantiene la dieta equilibrada pero restringuiendo calorías y gastando más a base de ejercicio. Aqui van una serie de consejos para reducir peso de forma saludable:


    Complementa siempre la dieta con ejercicio: es la mejor manera de reducir calorías, ingiriendo menos y gastando más. Recuerda que dieta para perder peso sin ejercicio carece de sentido.

    Mejor con alimentos frescos: los precocinados y comidas preparadas suelen tener más grasas y más aditivos que las alimentos frescos.

    No olvides comer a diario las 5 raciones de fruta y verdura recomendadas: así te asegurarás que no te falten vitaminas ni minerales y el aporte de fibra será notable.

    Comer despacio y masticando bien: el proceso de alimentarse es tan importante como los alimentos que tomas. No esperes a saciarte en cada comida, esto ya te indica que te has pasado comiendo.

    No te saltes o suprimas comidas: el suprimir comidas sólo hará que en la siguiente tengas mucha más hambre y comas más de lo normal. Es mejor hacer más comidas con menos contenido que pocas comidas con mucho.

    No te olvides de hidratarte: el agua es muy necesaria para el correcto mantenimiento de las funciones orgánicas. Recuerda que el agua no engorda y que la media de necesidades por persona es de unos 2-2,5 litros de agua al día.

    No te obsesiones con perder peso: no te peses todos los días ni pienses constantemente que tienes que perder peso. Pésate cada semana o dos semanas y piensa que es un trabajo a largo plazo, no permites que el peso cambie tu estado de humor ni domine tu vida.